Sonaly escribe: Semana Santa a la Peruana

Semana Santa, he visto tantas que puedo armar una semana completa con costumbres diversas. La ritualidad que las envuelve no solo está ligada al esquema católico, sino a la memoria y tradición popular que las fortalece y las llena de profundo arraigo. Por eso, terminamos, devotos, saboreando el Lavatorio (leáse sopa de quinua) en la puerta del templo de Marca (Recuay – Ancash) mientras dentro,  se confecciona el cúmuchi.

Arco de ciprés que sostiene una cruz y suele ser más pesada cuando a cada lado le cuelgan una calabaza.  Es jueves santo. En Huaraz (Ancash) veneran a los cuatro soldados romanos: Custodio, Silverio, Justo y Mateo. El haber estado cerca de Jesús, dicen, “aunque lo hayan torturado y golpeado”, les da el privilegio de ser adornados y velados, como símbolo de arrepentimiento y perdón.

En Contumazá (Cajamarca) devotos comprometidos se convierten en penitentes de tabla, atados a una madera abriendo los brazos y jalando barretas amarradas a los tobillos, avanzan por las calles vestidos de blanco o negro. Pagan sus culpas y pecados, tal vez como aquellos que encienden un cirio ante el Señor de la Agonía,  quien recorre las calles de Tarma junto a San Juan y La Dolorosa, justo cuando a 22 kilómetros, en el distrito de Palca,  los comuneros y visitantes participan del seprachacuy, la peladera, la preparación comunal de los ingredientes que serán usados en los siete chupes, a degustarse con fruición el Viernes Santo,  tal y como se hace en Catacaos (Piura) cuando a la hora del almuerzo la mesa se llena de siete potajes en el que está como protagonista la famosa malarrabia. En Arequipa, luego del chupe de viernes, el Cristo Yacente expira en la cruz agachando con fuerza la cabeza.

Los Santos Varones se preparan en Yanahuara (Arequipa) para ayudar al Jesús Crucificado a descender de la cruz y ser colocado en el Santo Sepulcro. En Tarma han confeccionado arcos y alfombras de flores, con rima rima traída de las alturas. Colores diversos se juntan para el paso del Jesús muerto. Al ingresar a la plaza de Ayacucho se apagarán las luces y la oscuridad será señal de duelo, duelo que continúa al día siguiente con el dolor y la soledad de María. Menos mal, la alegría regresa el domingo, el anda con cientos de velas, luminosa y tambaleante, bordea la plaza ayacuchana.

En Arequipa sale el Niño Cabezón y todos le piden que despierte a sus enfermos. En Yanahuara Judas Iscariote es quemado y sobre sus cenizas se toma el caldo de pascua, reconfortante y contundente como la fe que anima a los peruanos siempre.

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