Qué rico PAN…

Sabores

He crecido en la ciudad del pan de la región Amazonas, en su capital, en la hermosa Chachapoyas. Degustar diariamente ese pancito me hizo acomodar mi paladar a su buen sabor y a la poca necesidad de untarlo o rellenarlo con algo.

He crecido en la ciudad del pan de la región Amazonas, en su capital, en la hermosa Chachapoyas. Degustar diariamente ese pancito me hizo acomodar mi paladar a su buen sabor y a la poca necesidad de untarlo o rellenarlo con algo. Por si solo siempre ha sido una delicia. Las dulzonas cemitas traían a casa el aroma del día especial, igual que los murones y molletes, estos últimos, refieren, en forma de ataúd porque solían hacerse en día de muertos.

Durante la fiesta del Señor de Gualamita en Lámud, se organizó hace algunos años un concurso de jarras para el boto.

 

Con tanto viaje esa riqueza que conocí se ha ido ampliando y ritualizando. Alguna vez estuve en Tayabamba (Pataz, La Libertad) y vi que en el cargamento o fiambre que se lleva en su anda el buen Santo Toribio, van varios toritos hechos de harina, como las clásicas wawas de Ayacucho. Dicen que así recuerdan la leyenda del torito que le regalaron a Santo Toribio y que él dejó encargado en la zona.

En otros lados, como en el Cusco o en Acoria (Huancavelica) existe la costumbre de hacer recordar al que se comprometió donar algo para la fiesta, llevándole panes y cerveza. En Acoria a este acto lo llaman yaycupacuy y bueno, no solo son panecillos, sino también tortitas de maíz, suntuche, panes trenzados, los que se entregan en una bandeja al nuevo donante. Eso quiere decir que el trabajo en la panadería es intenso.

Cada quien tiene su estilo, pero también se suele colocar bombones y caramelos en los panes.

 

Pero la verdad, uno vuelve a sus orígenes, a cada rato. En Amazonas, sobre todo en las provincias de Luya y Chachapoyas, ha sobrevivido una tradición que está profundamente relacionada con el pan. Es el llamado boto o voto (lo escribimos de ambas maneras). Yo no sé, pero me parece que podría ser boto, de botar, de botar la fiesta, pues esta costumbre sirve para pasar la responsabilidad organizativa del festejo a otra persona o institución.

El boto es Amazonas un arreglo de panes que tiene un centro que es la llamada jarra. En un armazón de carrizo se colocan panes grandes en formas específicas, dos en los bordes que rodean al que va al medio y uno arriba como corona, en realidad, el estilo ha ido variando con los años. Hay algunos que solo dejan el pan y otros le ponen allí mismo gallinas o cuyes previamente aderezados y cocidos.

Generalmente el carrizo va incrustado en una calabaza o chiclayo y eso permite colocar la jarra en el lugar central de la mesa. Alrededor de ésta irán más panes, bocadillos, dulces, licores, quesos, frutas, tubérculos, y si, hay posibilidad y gana,  más animales vivos como gallos, ovejas patos. La idea es que quien recibe el boto tiene que devolverlo el próximo año y debería, al menos así se cree, agrandarlo y ponerle algunas cosas más.

Jarra especial, el centro del boto.

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