Para llevarlo al hombro (o a la espalda)

Saberes

Cuando una faena comunal trasciende y el hábito de cargar y caminar se convierte en una prueba de fuerza.

  • Cuando una faena comunal trasciende y el hábito de cargar y caminar se convierte en una prueba de fuerza.
  • Lo he visto en la sacaleña, pero también en el Viga Wantuy, costumbres típicamente huancavelicanas que aún sobreviven.
  • Hace algunos años, el Viga Wantuy es Patrimonio Cultural de la Nación

Al observar como aquellos hombres cargan los troncos, me llama la atención (una vez más) cada detalle. Al tronco le han adornado con flores y luego (delicadamente) le han rodeado con una soga. Cuando han sentido que está listo le han colocado una manta doblada para que sea más cómodo levantárselo y usar la espalda como soporte. Esta ritualidad se ve amenizada por los jarawis, cantos sentidos y melodiosos, que hablan del poder, del valor que deben tener para el carguío.

Allí van con sus troncos, descansando en cada tramo y cumpliendo un compromiso.

Un carguío heredado y al que se accede por propia voluntad o compromiso familiar con los organizadores. El árbol que ha caído ha sido venerado, se agradece el favor que les hace, pues todavía en Acoria se usa leña para cocinar, sobre todo en las fiestas.  Este acto suele realizarse en julio, varios meses antes de la celebración central del Señor de Acoria, que es en el mes de febrero.

Pero vayamos a todo el saber alrededor del tronco, de la madera. Dicen que con el tiempo, los más jóvenes  participan del ritual llamado sacaleña, con el objetivo de probar fuerza. Así que muchos se proponen para cargar el wamancullo o tronco madre, ese tronco base del árbol que aseguran los conocedores, es bien pesado. Vemos entonces como este deseo de competir, de probar, le da a la costumbre otro tono, la mitifica y se nota (de repente) que ya no se trata de una faena típica o habitual, sino de una prueba de valor, lo cual la hace más trascendente.

El Wamancullo o Tronco Madre es una tentación para los jóvenes, que siempre quieren probar fuerza en la sacaleña.

La imagen es hermosa, cuando observamos a las decenas de varones llevando en la espalda el tronco y descansando cada tramo en los denominados tambos. Esto me evoca de todas maneras al Viga Wantuy, una tradición huancavelicana que la he visto en Colcabamba y en la comunidad de Pampapuquio. En esta última, cuando cae el árbol – el que ha sido velado toda la noche-  me indicaban que hay alboroto porque  todos los presentes quieren morder las astillas de la base, pues según la creencia,  les otorga la vitalidad y energía que necesitan para hacer el largo recorrido llevando el madero.

Tienen pieles de animales en la cabeza y en el caso del Viga Wantuy, dicen que así, logran mayor fuerza y energía.

En la Comunidad de San Isidro de Anpurhuay, en Acoria, también tienen como costumbre el Viga Wantuy, que debe significar atar o cargar la viga. Refieren que como necesitan el madero para iniciar una construcción en otra zona, lo tumban y en una actividad festiva caminan con la viga en los hombros. Esto parece más una procesión, llena de cánticos y paradas, donde se come y se bebe en nombre de una tradición que aún no se pierde.

Será un reto avanzar con el madero en hombros, así porque necesitan llegar para iniciar una construcción.

Facebook

Twitter

YouTube