Pachamama Rimakuikuiki

Sabores

(Madre tierra yo te saludo) El lenguaje con la tierra aún se mantiene. El yupanacuy o competencia para voltear la tierra y tenerla lista durante la siembra es un buen ejemplo de esta antigua alianza.

(Madre tierra yo te saludo)

  • El lenguaje con la tierra aún se mantiene. El yupanacuy o competencia para voltear la tierra y tenerla lista durante la siembra es un buen ejemplo de esta antigua alianza. Así sienten la vida en Santa Cruz de Pongos Grande (Angaraes – Huancavelica).

Víctor puede detener la helada con tan solo levantar la vara y decirle que se vaya. A veces, dice, ha enviado señales a los dioses para que la lluvia llegue. Como autoridad de la comunidad, debe proteger a su pueblo. Esta noche se ha reunido con Alejandro, el Alcalde de Vara, y juntos están preparando una ofrenda para el cerro.  Las hojas perfectas de coca, el “upito”, que es una mezcla de maíz molido y agua, las flores, las mazorcas de maíz, los cigarros.

Cada ingrediente es importante, igual que la oscuridad de la noche y el silencio. Caminan fumando y picchando (mordiendo) coca. Alejandro conversa con el apu (cerro) y le pide protección para la jornada de mañana. Arroja el upito y entierra las mazorcas, aquellos frutos que la pachamama (madre tierra) tendrá que devolver durante la cosecha.

Están bajo el amparo de una cruz y saben que el ritual del yupanacuy o competencia tendrá que ser bien temprano. Las invitaciones a los comuneros de los alrededores han circulado meses antes y esperan que lleguen todos para que el terreno quede listo como a las deidades tutelares les gusta.

VÍNCULO. Las mujeres son las que voltean, los hombres abren la tierra

La mañana descubre con mayor claridad la imagen de Santa Cruz de Pongos Grande, la comunidad que existe como tal desde 1993. He probado chuño sancochado e inicio la caminata hacia Uchcojaja, lugar designado para voltear la tierra. Los campesinos avanzan aferrados a su chaquitajlla, algunos lucen el traje tradicional y otros prefieren mostrarse con ropas más modernas.

Ya van a dar las 10 de la mañana y cada quien va ubicándose. En la llamada mesa, presidida por las autoridades, el símbolo son las dos cruces de flores, la vara y aquel legendario arado de pie que me pone en contacto con ese pasado ancestral que no se ha ido. Las autoridades comunales, el alcalde de vara o hatun varayoc, el campo de vara o alguacil y los ullacampos, jóvenes en proceso de formación para asumir los cargos más adelante, comparten el lugar privilegiado con los representantes del Estado.

Escuchan una ceremonia religiosa de apertura al acto que los ha convocado. Luego, comienza la inscripción de los competidores venidos de diferentes comunidades o ayllus. Ellos participan como invitados en este rito que es consecuencia de la minca, trabajo colectivo que realizaban los incas para cultivar las tierras del sol o del jefe supremo del imperio. Ahora lo hacen a favor de la comunidad y como un acto voluntario, donde la alegría se confunde con el esfuerzo.

VOLTEANDO LA CHAMPA. Por equipos y en competencia, preparan la tierra.

Heraclio, Modesto y Rosa forman un equipo. Los dos varones son qollanas, habilidosos de la chaquitajlla. Ellos deberán abrir el terreno de manera ordenada, con la modalidad de la quipta, en línea, derecho nomás. Ella tiene el título de rapac y su función es dar vuelta a la champa (pedazo de tierra) para dejar abajo las hierbas que tendrán que avinagrarse.

El yupanacuy o atipanacuy o competencia consiste en realizar el trabajo como se debe, pero bien rápido. Quien va terminando, se apodera de otro espacio. El yuncor, un instrumento largo hecho de cabuya china o hembra, acompaña con su ritmo la labor de los agricultores y se une al sonido de las tinyas de dos mujeres que han venido de lejos a dar ánimo a sus paisanos.

La labor es intensa, por eso cada cierto tiempo hay un breve descanso que se aprovecha en morder hojas de coca y beber la chicha de siete semillas. Van eliminándose algunos competidores y otros pasan a realizar un surco, que es remover la tierra a un lado y a otro. Manuel cuenta que la próxima semana el yupanacuy será en su comunidad, pues en este abril los campos recibirán la lluvia y deben estar preparados. Si pasa el tiempo, llegará la siembra y no habrá donde arrojar las semillas.

Se hacía tarde y como la gente estaba entretenida en sus alimentos y bebidas, no pude quedarme a la pisca, costumbre que consiste en colocar un puñado de coca en una bolsita pequeña llamada pisca. Cuentan que la persona que derrama aunque sea una hojita será castigada. De regreso,  el grupo de comuneros realiza dos o más veces el kaypin cruz o descanso obligado. Al acercarse al pueblo hacen el raqui raqui o raquinaku, separación o despedida. Los acompañantes del alcalde de vara a un lado y los del campo de vara al otro.La jornada ha terminado.

Festival Del Sabor

Cada autoridad tiene la obligación de traer una serie de potajes, sean típicos o importados. La presentación de los platos también es una competencia. Por allí usted verá desfilar lomo saltado, arroz chaufa, estofado de pollo, picante de cuy, tallarines rojos, seco de carnero, ensalada de frutas, en fin, lo que se le ocurra a los encargados de la cocina. Ellos deben crear la mayor cantidad de preparados. Si tiene suerte logrará hacerse de una vasija y por orden, le irán dando una cucharada de las más de cien creaciones culinarias.

Los adornos especiales son para el cuy y la gallina. En el arreglo más importante va el nombre y el cargo de la autoridad que los está ofreciendo al pueblo. Hay raciones destinadas a los comuneros y esas que están de muestra en el centro del terreno serán principalmente para los participantes de la mesa. Sin embargo, como hay tanta comida y solo se da una cucharada a cada comensal, ésta alcanza para todos.

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