Mi Puerto Ocopa Querido

Compartimos con nuestros hermanos asháninkas el buen cariño y el saber de su etnia en la Comunidad Nativa de Puerto Ocopa, en distrito de río Tambo, provincia de Satipo, en la región Junín. Atentos, escuchamos sus cantos y conversamos de masato y buena comida, de sus hojas olorosas, de sus enchipados y empacados deliciosos. Un encuentro que quedará en la Más…

  • Compartimos con nuestros hermanos asháninkas el buen cariño y el saber de su etnia en la Comunidad Nativa de Puerto Ocopa, en distrito de río Tambo, provincia de Satipo, en la región Junín.
  • Atentos, escuchamos sus cantos y conversamos de masato y buena comida, de sus hojas olorosas, de sus enchipados y empacados deliciosos.
  • Un encuentro que quedará en la memoria y en el corazón porque basta el aprendizaje para admirar su Catarata de Meretari, su bosque, sus cultivos de cacao, su medicina, su alegría.
  • No se pierda este episodio: Mi Puerto Ocopa querido, este martes a las 10pm y el miércoles a las 4pm en Costumbres, el verdadero espíritu de los peruanos.

Allí estaban, ataviados de cushmas y uniforme escolar, de música y cariño. Sí, habíamos llegado a la Comunidad Nativa de Puerto Ocopa, a unos 67 kilómetros de la ciudad de Satipo, en la puerta de entrada a dos cuentas: la del Río Tambo y la del Río Perené.

Con el apoyo del Programa de Conservación de Bosques del Ministerio del Ambiente llegamos a esta comunidad cuya existencia es gracias a la presencia de la misión franciscana, la cual está asentada en la zona desde comienzos del siglo XX. Empezamos la historia reconociendo a las autoridades y a los pobladores, y acompañando al grupo de turismo en su recorrido hacia las cataratas de Meretari.

CAÍDA DE AGUA. La hermosa catarata de Meretari.

La experiencia se hizo interesante, pues luego de surcar el río Perené, continuamos por un camino inventado para alcanzar este atractivo, que según el inventario turístico del Ministerio de Turismo y Comercio Exterior, Mincetur, nace de pequeños afluentes y ojos de agua que se van colectando a lo largo de la quebrada para finalmente tributar sus aguas al río Perené por la margen izquierda, aguas arriba de la comunidad nativa de Puerto Ocopa. Meretari significa donde hay Meretos (pequeño pez de la selva) y su ubicación exacta es dentro del Parque Nacional de Otishi.

AMISTADES. Surcando el Perené junto a Héctor y a Javier, directivos de la comunidad de Puerto Ocopa.

De vuelta nos detuvimos en la chacra de don Celestino, y Luis Muñoz, promotor comunal, nos habló del cacao, cultivo reciente al que se está dedicando la comunidad como parte del convenio que mantiene con el MINAM, cuya condición es conservar 8030 hectáreas de bosque y por cada hectárea recibir 10 soles anuales. La comunidad, a través de un plan de inversión, ha decidido usar este incentivo en fortalecer el cultivo de cacao y por ello tienen la posibilidad de pasantías y capacitaciones para que la apuesta sea realmente productiva.

SABROSO. Mesa dispuesta con los potajes típicos de los asháninkas.

Incluso conocimos al Comité de Vigilancia de Bosques, jóvenes y adultos, comuneros todos, que tienen la misión de ahuyentar a los taladores, de instruir para usar responsablemente el entorno, de evitar que haya gente que se atreva a vender el territorio. Bebimos masato y al volver al centro de Puerto Ocopa nos encontramos con Héctor y las mujeres asháninkas, quienes nos dieron una cátedra de culinaria nativa.

EMBLEMA. El enchipado de pescado en hojas olorosas y sabrosas.

Pasamos al instante de los ahumados de aves y pescado, al sabroso enchipado, donde la sabia naturaleza hace su trabajo natural y cubre de aromas y buen sabor al pescado que está envuelto en hojas diversas, cada una con el poder curativo que ellos necesitan. Aprendimos a reconocer un buen empacado en bambú y nos dimos de plácemes con los caracoles y yucas, con la ensalada de cocona y la chupispa o mazamorra de pescado, con el chilcano de carachama.

CARIÑO. La oportunidad del viaje es también el vínculo y la buena amistad.

Esa noche conoceríamos a Clementina, una mujer encantadora, quien recordó un antiguo canto y nos ayudó a entender cómo se prepara un buen masato y cómo se le da el color especial con el camote. Alrededor de la fogata, danzamos y escuchamos el canto de las mujeres y varones, que enlazados veneran a los buenos espíritus y hablan con el bosque.

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REUNIÓN. Con Clementina y las mujeres asháninkas en plena preparación del masato.

Quedaría el relato de Natalia, el secreto para que la yuca salga bien gorda y alcance para todos. La muestra del saber y el atrevimiento cuando nos enseñaron al cachudo, un gusano verde que se come las hojas de la yuca y que ellos se lo comen crudo o bien cocido.

CONOCEDORA. Al lado de doña Natalia, la mujer agricultora que nos habló de la yuca

SABER. El gusano de la yuca, el cachudo, el cual se come también.

Y así, fuimos aprendiendo, pero nos quedaría ganas para más. En este poema recitado esa misma noche resumiríamos nuestra visita:

Majestuoso Valle Sagrado
Donde dos ríos se unen
Allí estás centrada y resplandeciente,
Años por años… mi Puerto Ocopa querido,
A lo lejos te diviso, a lo lejos te veo…
Mi Puerto Ocopa querido.

Puerto Ocopa, tierra… tierra de mi madre  y de mis abuelos
Sentado en las orillas del Río Perené,
Mirando correr las aguas,
Escuchando perezosamente el cantar de las aves,
Y el rumor de la naturaleza.

Recobro lentamente mis fuerzas para decirte
Asháninka común de  estos días confirma tu grandeza
Delante del huésped,Delante del foráneo que llegó de muy lejos a quitarte tu riqueza,
Tú que desciendes del tigre, tú que desciendes del rayo
Con tu pajo de masato, confirma tu grandeza…

CURACIÓN. Doña Enma en pleno acto del vaporeo, para sacar el mal aire.

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