La Pasión de Catacaos – Semana Santa en Catacaos

Catacaos es la tierra de la Semana Santa en la región Piura. Sus actos que lindan con la solemnidad y el detalle, nos hablan de Dimas, el ladrón bueno; del Descendimiento y el Santo Sepulcro, a la par con la organización de las cofradías y el papel que asumen los lugareños como anfitriones de una celebración que enorgullece a este pueblo, a pocos minutos del centro de Piura.

Quedo expulsada de esta laberíntica plaza y me refugio en el enorme templo San Juan Bautista, edificado, según las normas de evangelización, sobre el tambo de los curacas. Es impresionante, como el rostro de Jesús y las esculturas de Dimas y Gestas, los malhechores (léase bueno y malo) que fueron crucificados junto a él en el monte Calvario.

Es Semana Santa, así que Catacaos tiene energía para repetir una serie de rituales, aprendidos de los españoles en el siglo XVI (la primera Semana Santa, según don Jacobo Cruz Villegas, fue celebrada por el pacificador Pedro de la Gasca, en 1548). El Doliente, personaje elegido por la Cofradía del Santo Cristo, luce una banda sobre su cuerpo, como testimonio del dolor que produce en los pobladores la muerte del Señor. Enfundado en riguroso traje negro, este hombre, sufre y recibe el pésame de quienes  sienten una vez más (como si fuera la primera) la pasión del Hijo de Dios.

La tradición explica cada detalle. Enrumbe hacia los restos arqueológicos de Narihualá (ojo que avizora la lejanía) y jovencitos amables le contarán que allá en lo alto del centro religioso de toda la región Tallán del Bajo Piura, existía una capilla que se hundió de pronto, desapareciendo el sacerdote y los feligreses,  aquellos seres enigmáticos, que según la creencia, salen a pasear por el lugar la noche de Viernes Santo.

Las cruces, caóticas y ordenadas, perturban al visitante, pero ahuyentamos el miedo al percatarnos que estamos Jueves Santo y que en la iglesia principal de Catacaos lavarán los pies a doce varones y las figuras de yeso de los apóstoles participarán de la Última Cena, en la cual compartiremos con ellos, el vino, las frutas y el pan. Dicen que deberemos esperar hasta las 12 de la noche  y golpear con fuerza bancas y puertas, para desterrar al diablo y a cualquier espíritu maligno que podría tentarnos.

La iglesia de Catacaos.

La iglesia de Catacaos.

A la espera de la salida del Santo Sepulcro

A la espera de la salida del Santo Sepulcro

Corazón indio

El término Catacaos para algunos quiere decir :  llano grande, extenso, y para otros cholo errante. Pero nadie niega que esta tierra es  “el corazón indio de Piura”. El rinconcito más tradicional del departamento, como dicen. Puede usted sentir el verdadero sabor de la chicha en poto y disfrutar, junto a la chichera, del líquido

sagrado, pues ésta deberá “sacar el veneno” y garantizar ante el cliente la limpieza de su chicha.

Paradero obligado de los conquistadores en su recorrido hacia Cajamarca, las antiguas casas de caña de guayaquil y pájaro bobo, siguen entregando al foráneo su cuota de pasado, igual que las dormilonas, los mates burilados y esos hermosos sombreros de paja.

Irradia un calor natural que atrapa. Dentro del gran recinto católico, reconstruido varias veces, es posible inventar un recorrido y escoger la imagen más cautivante. Me han contado, por ejemplo, que los ladrones atados a sus cruces, fueron hechos en madera de charán y son obra de un artista apodado Manila.

Dimas es venerado en Catacaos durante el mes de febrero, cuentan que hace milagros. A Gestas lo llaman Alejandrito  y es identificado con el diablo, tal vez por eso esté pintado con un color parecido al rojo del infierno. Cuando quieren hacerle daño a alguien, a escondidas se acercan a él y le piden ayuda. Para que la venta de chicha sea buena le arrojan monedas en la boca. Los más ancianos refieren que hace algún tiempo los bañaban en el río el Viernes Santo bien temprano.

El descendimiento

Convertirse en Santo Varón requiere de profunda devoción. Aprender el ritual de armar el Calvario y lentamente, con mística y más allá del tiempo y la modernidad, realizar el descendimiento. A las nueve de la mañana del Viernes Santo, estos varones de atuendo blanco y los Caballeros del Santo Sepulcro, limpian al Cristo y lo ponen en el bendito madero. Dos ajusticiados más a sus costados y las figuras de María, su madre, San Juan Evangelista y María Magdalena, a sus pies. Quienes pasan por allí, sienten extrañas sensaciones y les pesa tanto dolor.

Luego de la última palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu…”,  Jesús baja de su cruz con la ayuda de los Santos Varones. De a pocos va uniendo sus brazos al cuerpo. Parece tan real que está permitido ponerse a llorar. Le sacan las alhajas y lo cubren con una sábana blanca. La escultura, bellísima e impactante, es malagueña y  pertenece al siglo XVII. Un pergamino encontrado dentro de la imagen así lo testifica. Al pasearlo por el templo, los devotos le rinden homenaje rociándole perfumes diversos. Es colocado en el Santo Sepulcro, que aquí se denomina Urna, y desaparecen de escena Dimas, el ladrón arrepentido, y Gestas, el malhechor malo.

Catacaos. Multitudinaria participación para perfumar al Cristo que ha descendido de la cruz.

Catacaos. Multitudinaria participación para perfumar al Cristo que ha descendido de la cruz.

Por la noche, las imágenes conservan el luto y religiosamente, aunque la procesión dure entre 12 a 14 horas, el Señor del Santo Sepulcro avanza por las calles de Catacaos escoltado por centenares de creyentes, herederos de una antiquísima historia y de un poder de vida que los acongoja hoy, pero les devuelve la alegría a las cuatro de la mañana del Domingo de Resurrección cuando las cofradías llegan portando banderas o estandartes de plata pura al son de la banda de músicos.

La Pascua

Del implacable negro nos hemos ido a los colores y a los vestuarios recargados y lujosos.  San Juan Bautista, el patrón de Catacaos, se ha ganado el derecho de participar en esta procesión. Él abandona el templo por una puerta, mientras la Verónica, la Virgen de la Luz y  la Virgen del Tránsito lo hacen  por otra y

en sentido contrario. Todos van al encuentro del Resucitado, quien ha salido hace rato junto a la Santísima Cruz.

Avanzan buscándose y al estar cerca hacen la venia de saludo. Las vírgenes pierden el manto negro y recuperan la alegría. Cuando el Señor está frente a frente con su madre, la Virgen del Tránsito, los asistentes a la gran ceremonia se abrazan deseándose felices pascuas. En paralelo y como contraparte, un grotesco muñeco, lleno de cohetes y pólvora revienta de cólera, pues aquel, es el diablo que está molesto porque Jesús ha vencido a la muerte.

En Catacaos se vive con sumo dolor la Pasión y Muerte de Jesús.

En Catacaos se vive con sumo dolor la Pasión y Muerte de Jesús.

Los Santos Varones ayudan al Cristo a descender de la Cruz

Los Santos Varones ayudan al Cristo a descender de la Cruz

Plaza de Catacaos

Plaza de Catacaos

Procesión del Santo Sepulcro

Procesión del Santo Sepulcro

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