El Sabor del Corpus Cusqueño

Sabores

Comeremos chiriuchu para festejar, pero la verdadera sazón y el sabor están en la calle, en las bromas y ocurrencias de la gente que acompaña a cada una de las imágenes que asisten a la convocatoria pública que hace el Señor de los Temblores.

Comeremos chiriuchu para festejar, pero la verdadera sazón y el sabor están en la calle, en las bromas y ocurrencias de la gente que acompaña a cada una de las imágenes que asisten a la convocatoria pública que hace el Señor de los Temblores.

1
Santa Ana ha preparado varias tinajas de chicha y teme, que al ir al mercado, el corpulento San Cristóbal las deje vacías.

2
San Sebastián es el más hermoso, dicen. Muchas mujeres lo tentaron siempre. Incluso en su anda podemos observarlas provocándolo. Él, decidió seguir a Jesús.

3
San José le prepara juguetes de madera a su hijo Jesús. Pero cada año, de acuerdo a la costumbre, le tiene que conseguir el juguete de moda. En el 2003 fue el Blady Blady.

4
La hija de santa Ana usa un bello vestido durante la procesión. Su número de calzado es el 12.

DESFILE. Los santos venidos de todas las parroquias del Cusco avanzan hacia la Catedral de la Ciudad Imperial.

Durante el corpus cusqueño los santos parecen humanizarse. Y por donde se mire, tienen una larga historia que contar. Han adquirido la cotidianeidad de la gente, pues tuvieron que salir al paso y quitar de escena a las momias que llegaban a la Plaza Mayor del Cusco para festejar el Inti Raymi.

El Corpus Christi se celebra entre los meses de mayo y junio, el jueves siguiente a la octava de Pentecostés, sesenta días después de la Pascua de Resurrección,  dos días después del festejo principal en honor al Cristo Campesino, el Señor de Qoyllur Ritti. Aunque se trata de un ritual típicamente católico, el hecho de celebrarse en el Cusco, en el centro mágico del mundo andino, le da ciertas particularidades que lo convierten en autóctono y foráneo, lleno de vida y parte de la idiosincrasia de un pueblo que no se sometió del todo a la serie de implantaciones europeas.

Por eso es básico contarles que los apus, cerros milenarios y dioses de los antiguos, están representados en algunas imágenes religiosas que participan durante el Corpus.  San Sebastián personifica al Señor de Qoyllurit’i o estrella resplandeciente. San Jerónimo, el Doctor Máximo de la Iglesia,  simboliza a Pachatusan, el que sostiene el mundo, y San Blas, aquel que avanza rodeado por una corte de acólitos y monaguillos,  está conectado con el apu Yawarmaqui de Urubamba.

 “Huaccha, pero honrada…”

Cuando uno participa por primera vez en esta celebración queda absorto ante los repetidos comentarios de la gente: “San José es muy celoso”, “ay, Santa Ana tiene más arrugas”, “Santiago ya debe estar cansado de cabalgar”.

TÍPICAS. Cada santo avanza junto a su grupo de fieles que entre ellos guardan una particular característica.

El día de la entrada de los santos definimos nuestras preferencias y hasta parece que hay una competencia entre las imágenes, entre los fieles y entre los mayordomos. Claro, obviamente,  no tan reñida como la que hubo hace unos años entre San Jerónimo y San Sebastián.  Es parte de la tradición popular  recordar los terribles enfrentamientos entre los phusphus (habas cocidas, apodo de los naturales de San Jerónimo) y los champas (tierra con raíces o terrones con raíces de cebolla, apelativo de los sebastianos) en su afán por hacer llegar primero a su patrón a la entrada del Corpus. “Que el doctorcha, por mayor y sabio, debe entrar al Cusco antes que el joven y fuerte San Sebastián”, repetían y como no se ponían de acuerdo, la celestial disputa se transformaba en una infernal pelea a puño limpio.

Y bueno, no terminan golpeándose, pero Santa Bárbara, la que libra de las tempestades, de los rayos y los truenos, y viene del distrito de Poroy, le replica molesta a la Virgen de Belén: ““Huaccha pero honrada”, es decir, pobre pero honrada. Ingresa al Cusco por el barrio de Santa Ana y le hace compañía a la mamá de María rumbo a la Iglesia Santa Clara. Ambas  son las menos enjoyadas del desfile.

A San Antonio Abad lo llaman qollana, pues encabeza la procesión del Corpus como el campesino que  lidera el trabajo agrícola de un grupo de peones. A San Antonio lo cargan los solteros, porque es un santo casamentero, y ese chanchito que va junto a sus pies, es el símbolo de su  eterna protección a los negociantes de cerdos, a los porqueros, o vendedores de lechón.

San Cristóbal que ahora está a su lado, aunque es grandote y corpulento, no tiene la medida que tuvo en antiguas épocas.  Era tan grande, refieren,  que no podía cruzar el arco al dejar la iglesia Santa Clara ni tampoco ingresar a los templos que debía visitar después de la fiesta del Corpus. Se pensó entonces que era una ofensa dejarlo en las afueras y se tomó la decisión de operarlo, de achicarle el cuerpo. Por lo mismo,  ha quedado un tanto deforme, cuentan.

De un lado a otro

He llegado a la iglesia Santa Clara y veo a San José y la Virgen de Belén, patrona jurada del Cusco. Ellos siempre están juntos, vienen del templo de Belén, e incluso cuando ella viene avanzando hacia el templo, San José, el patrón de los casados y carpinteros,  la espera muy paciente. La Virgen de Belén  fue traída como obsequio del Emperador Carlos V de España, según la referencia pictórica de un cuadro que se encuentra en la Catedral.  Le  tienen mucha fe, sobre todo las trabajadoras de los mercados  y del pequeño comercio doméstico. Sus andas repujadas en plata, bastante pesadas, obligan a sus cargadores a llevarla con cierto vaivén. Hace algún tiempo el Obispo de turno intentó poner orden y dispuso que la lleven en hombros una tropa de soldados. En la noche soñó a la Virgen que le decía en quechua que no le ponga soldados, que ella prefiere el movimiento de un lado a otro porque con eso vive contenta.

FUERZA. Así es el gesto de los cargadores de San Cristóbal.

Santiago vive en el templo del barrio que lleva su nombre, el cual fue construido, refieren, con piedras de la fortaleza de  Sacsayhuamán. Cuando está allí permanece lejos de su caballo. “Para que no se canse”, sentencian sus seguidores. Recuerdo entonces los escritos de mi amigo Miguel Rubio y les cuento: Santiago, se transformó  por necesidad de la guerra contra los árabes en símbolo para combatir a los infieles y llegó a esta tierra con los conquistadores  y de matamoros pasó a ser mataindios. Santiago fue el primer patrono del Cusco, se  le asocia con el milenario Dios Illapa, el dios del rayo, muy temido en el mundo andino. Es el médico de los pobres y las embarazadas. Los niños son quienes más lo quieren.

LA MÁS ENJOYADA

La virgen de Natividad es obra del artista indio Juan Tomás Tuyro Tupac. Según los comentarios es la mejor y más sorprendente obra escultórica. Está hecha de madera de una sola pieza. Lleva al niño entre sus brazos. Por detrás va quizá el ángel Miguel y hacia abajo, sostenido a los pies de éste, se observa una muñeca con atuendo típico que se la conoce como killkito, angelito que cuelga de su mano. En el día de la entrada luce un manto y túnica y en la fiesta central, es posible admirar a plenitud su creación, porque solo muestra el vestido hecho por el escultor. Viene de la parroquia de Almudena y festeja el 8 de septiembre.

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VÍRGENES. Las más y menos enjoyadas, cada imagen tiene su toque especial que destaca en el desfile

Escribo, mientras pienso en el atuendo típico de los cargadores de esta mamacha, el cual se contrapone con la música característica de la saga La Guerra de las Galaxias que ejecuta la banda ante el soberbio paso de San Sebastián, el personaje asido al árbol de Tuano en su hora de agonía.  Y me conmuevo. Como cuando veo al anciano San Pedro, el menos popular del pasacalle, a pesar de que no faltan en su comitiva el párroco, lo sacristanes, el carguyoq, las devotas que usan sus trajes de seda, los varones de terno y corbata.

Durante la entrada del Corpus he escuchado una serie de chistes. Por ejemplo, alguien pregunta: ¿Dónde está San Antonio?, otro responde: buscando su chancho. O dicen y Santa Ana viene sola?, dónde se habrá quedado San Joaquín?. Y aí disfruto, escuchando los comentarios académicos que analizan la fiesta y las creaciones populares que le dan vida y alegría a los santos, como a  la Virgen de los Remedios, que participa en estas reuniones desde 1980, o a la Purificada, que muchos denominan la Candelaria, y es la más enjoyada de esta historia. El antropólogo Luis Huayhuaca menciona las alhajas: una corona vaciada en oro, un cetro, varios anillos (lleva ocho en sus dedos) y un increíble pectoral con un venero de perlas, obsequio del Obispo Mollinedo y Angulo.

Todos, reciben la bienvenida del Señor de los Temblores, quien convoca a la cita sagrada,  y de la Inmaculada Concepción, La Linda, patrona de la Catedral. Ella los acompañará al día siguiente durante la procesión.

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DEVOTO. Al lado de la Virgen de la Almudena.

La Procesión

Es Corpus Christi y será el Santísimo quien inicie  la procesión. El Obispo, sostiene la custodia, aborda la carroza de 1731 y avanza alrededor de la plaza. Los santos repetirán el mismo recorrido. Con ellos, volverá el color, la danza, la conversació, la sonrisa pícara del pasado y el presente. Dentro de la Catedral se quedarán hasta la octava de Corpus y regresarán a casa.

Yo, como otros tantos, iremos a comer chiriuchu, el potaje emblemático de la fiesta, el ají frío o picante frío. Esa contundente amalgama de ingredientes que también es conocido con los nombres de llaqway uchu, altar uchu, merienda o merienday. Su origen no ha sido precisado, aunque en la época colonial, en los 1700 más o menos se comía un picante de características similares. Lo que llama la atención, es que en la mixtura: gallina, cuy, chorizo, queso, cancha, kau kau o huevera de pescado, qochayuyu o alga marina, tortillas, cecina, están presentes las diferentes regiones.

Escuchen. El baile continúa.

HOMENAJE. Armar un bocado con cada ingrediente para que en la mezcla se reconozca el sabor de la integración.

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