Comerás en nombre de…

Un encuentro de ternura y esperanza en el día de los ángeles, con miel y roscas, con los angelitos, nos reconcilia una vez más y estamos orgullosos de la costumbre y de haber estado allí el primero de noviembre, en la plaza de La Arena, en la región Piura. Para finalizar el 2014 les presentamos esta historia como un regalo Más…

  • Un encuentro de ternura y esperanza en el día de los ángeles, con miel y roscas, con los angelitos, nos reconcilia una vez más y estamos orgullosos de la costumbre y de haber estado allí el primero de noviembre, en la plaza de La Arena, en la región Piura.
  • Para finalizar el 2014 les presentamos esta historia como un regalo de esperanza, pues en vida hay afán aún para recordar y cumplir con los que se fueron.
  • Viva con nosotros este episodio titulado: Comerás en nombre de…, solo en Costumbres, el Verdadero Espíritu de los Peruanos.

Debe ser que algo divino las impulsa o es el vacío que dejaron al irse y desde  aquel instante la vida cambió para siempre. Sin olvidos ni vueltas de página. Ellas, las mujeres dolientes de La Arena, están allí, cada año en el mismo lugar con la miel en su punto y el colorido abanico de dulces llamados Angelitos. Silenciosas se acomodan en uno de los bordes de la plaza y arman su mesa. Cubren con un mantel un pedazo de piso y sacan lo que han traído. Por lo general llegan con ayudantes, hijos o nietos, hermanos o hermanas, que se unen a la causa mayor y empiezan a mirar a los alrededores. A preguntar.

Deben terminar lo que han traído, buscarán a niños y niñas desde temprano y cada vez que los encuentren irán descartando en la lista.

Si los muertitos son varios prefieren hacer una lista en papel e ir descartando. Buscarán entre los niños y las niñas que deambulan entre la gente a ese pequeño o pequeña que perdieron tempranamente y que hoy deberán alegrarlo. Deberán agregarlo si es que encuentran a alguien de la misma edad y del mismo sexo para traerlo a la mesa y hacerle probar la mielcita y quizá un pedazo de rosca o varios de los angelitos que están a disposición porque así es la costumbre.

La costumbre exige que los escogidos solo den la primera mención o probada para que el ritual se cumpla.

El primero de noviembre en La Arena (Bajo Piura) es el día de los ángeles, de esas animitas que se fueron tan pronto y que regresan a través de los niños vivos que se sientan y se dan tiempo para comer ante la atenta mirada de la anfitriona. Porque las escenas (varias y conmovedoras) son pura ternura y sonrisa. La mujer bendice al invitado y le augura muchos éxitos, pues sabe que la “mención” o probada inicial será suficiente para cumplir con aquellos que ya no están.

Comerás en nombre de… , así es, el bebé prueba la miel y la que invita repite el nombre del angelito y luego al niño vivo le da la bendición

Ese mismo día hay otras gentes que asisten al cementerio desde temprano a limpiar nichos y tumbas, a pintar cruces y lápidas. A ordenar el espacio donde en horas de la noche continuarán con la velación, con ese acto de vigilar y acompañar, de recordar. Antes solo se trataba de ofrendar velas hasta que éstas se extingan, hoy, a la par con esa práctica, la Beneficencia provee de focos que permanecen encendidos en cada tumba y son símbolo de que al menos aquí nadie los ha olvidado.

Sonaly Tuesta conversó con varias mujeres de La Arena para contarles esta historia. Cada una de ellas repitió la costumbre y su compromiso de estar allí siempre. “No los podemos olvidar”, decían.

En este recorrido hemos estado por cementerios de Piura, de Catacaos, de Chapairá y de La Arena. “Comerás en nombre de…” nos permitirá seguir la ruta del recuerdo y el vínculo que no desaparece a pesar del tiempo y la distancia.

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