Cocinas Regionales

(con alma y sabiduría) La Feria Gastronómica Mistura, la más grande de Latinoamérica, nos permite reencontrar el saber culinario del Perú Profundo y Costumbres arma una historia de mujeres emprendedoras y conocedoras del arte de cocinar que dan cátedra de sus herencias y talentos. Desde el gran auditorio de la feria conversamos con ellas y las acompañamos en su reconocimiento Más…

(con alma y sabiduría)

  • La Feria Gastronómica Mistura, la más grande de Latinoamérica, nos permite reencontrar el saber culinario del Perú Profundo y Costumbres arma una historia de mujeres emprendedoras y conocedoras del arte de cocinar que dan cátedra de sus herencias y talentos.
  • Desde el gran auditorio de la feria conversamos con ellas y las acompañamos en su reconocimiento de la capital de los peruanos, con curiosidad y alegría.
  • Cocinas Regionales Con Alma y Sabiduría es el título de este episodio que recordaremos el martes 1ero de setiembre a las 10pm y el miércoles 2 de setiembre a las 4pm.

He visto a Sonia Mamani, intensa y apasionada, desbordar de alegría y colar sus saberes altiplánicos en el mundo de la alta cocina. Compartir el amasado de los quispiños  con los alumnos del Le Gordon Blue, quienes esta mañana la asisten, pues en unos minutos ella deberá salir al escenario del Gran Auditorio de Mistura a dar una cátedra de uso y costumbre de la quinua y la llasqa, una alga que abunda en el Lago Titicaca.

RECONOCIMIENTO. Paseo de las cocineras regionales junto al gran Gastón Acurio.

Siempre será un honor haberla conocido y a través de su sonrisa, aspirar a que reforcemos relaciones y sepamos que el valor de los encuentros en Cocinas Regionales significan más que una preparación en vivo de un potaje tradicional. Las mujeres que participan en esta historia/espacio/convivencia/reunión llamada Cocinas Regionales de la feria gastronómica más grande e importante de Latinoamérica, terminan empapadas, no solamente de nuevos aprendizajes sino de entusiasmo y buenas energías para seguir emprendiendo en sus lugares de origen.

SONRISA. El talento y el emprendimiento de Sonia, en paseo por Lima.

ESCENARIO. Sonia Mamani de Capachica dando cátedra culinaria en Mistura.

Sonia Mamani tiene 21 años y ha viajado desde la Península de Capachica (Puno) para estar aquí y compartir con el público y sus compañeras la enriquecedora experiencia de vivir al borde del lago y a través de la cocina integrar un proyecto de turismo rural comunitario. Este año,  junto a ella,  hemos conocido a nueve cocineras del Perú profundo, de Lobitos, Sibayo, Loreto, Paucartambo, Chincha, Callao, Ayacucho.

APRENDIZAJE. Elenita de Túcume aprende de los saberes de los pobladores de Llaca Llaca.

Genoveva de la Comunidad Independencia Nativa Cocama Cocamillas, en la región Loreto, ha puesto en apuros a los asistentes cuando los ha retado a probar el suri y nos hemos quedado reconciliados al aprender juntos, en vivo y en directo, que nuestra culinaria es cultural y que nadie es masoquista cuando come. Así que la admiración y la sorpresa ante un ingrediente distinto es puramente cuestión de costumbre.

PASANTÍA. En una escuela de cocina, cocineras regionales enseñan y aprenden.

El aprendizaje se ha nutrido con Haydé Alarcón del Callao y sus lecciones, sabias,  de cómo preparar una parihuela y cómo trascender en la vida  a pesar de las dificultades.  Marta Anchante de Chincha (Ica) nos ha enternecido con su típica carapulcra, a la que le dedica horas en el aderezo, igual que Isabel Pujaico de Ayacucho, quien no se desprende de aquella generosa base que le da color y sabor a la emblemática puka picante.

DEL NORTE. Con las cocineras de Lobitos en Mistura.

 

Y mientras remueven la olla, escuchamos frases de antología: “sin amor no somos nada”, “las oportunidades aparecen pero hay que verlas y aprovecharlas”. Entonces la conversa, al lado del fuego y los condimentos, se transforma en una charla magistral para aprender a sortear los problemas y empezar a crear desde lo local, desde lo aprendido a través de la tradición. Tradición que nunca será mirar simplemente al pasado sino también al presente, pero sobretodo al futuro. Un futuro donde la inclusión sea más que un slogan. Un futuro donde no necesitemos ni siquiera usar el término para estar seguros que estamos incluidos dentro de algo que nos hace felices y exitosos.

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