CHACHAPOYAS: Manos de arcilla y balcones de madera.

La capital de la región Amazonas tiene mucho que decir y mostrar. La victoria en esas pampas, el particular sabor de sus panes, la riqueza colonial de sus casonas e iglesias, las leyendas y hechizos que lo tentarán a cada momento. Visítela e invente su propio recorrido. Nosotros, le contamos el nuestro. Chachapoyas está más linda. Vestida de blanco y Más…

  • La capital de la región Amazonas tiene mucho que decir y mostrar. La victoria en esas pampas, el particular sabor de sus panes, la riqueza colonial de sus casonas e iglesias, las leyendas y hechizos que lo tentarán a cada momento. Visítela e invente su propio recorrido. Nosotros, le contamos el nuestro.

Chachapoyas está más linda. Vestida de blanco y abalconada, generosa. Aún es posible hacer el recorrido a pie y conectarse con una ciudad colonial que tiene aires modernos, aunque lo tradicional se mantiene. El jirón Amazonas es ahora una calle peatonal y luce hermosa, sobre todo en las noches en que sus faroles se iluminan. Podría usar esta vía para subir hacia la Plazuela de la Independencia, la que conocemos popularmente como la Plazuela de Burgos. Dese una vuelta y busque por allí a don Anaximandro, él y su hijo Marx trabajan artesanías usando los frutos del árbol de nogal.

Bellísima calle peatonal, el jirón Amazonas.

Retome el camino. En el jirón Triunfo todavía es posible reconocer los gritos victoriosos de  los chachapoyanos valerosos después de la Batalla de Higos Urco. Si  escucha bien sabrá que el 6 de junio de 1821, los realistas trataron de ingresar el Perú y boicotear la jura de la independencia, programada para el 28 de julio a cargo de San Martín. Los aguerridos amazonenses lucharon de igual a igual en la pampa verde y ondulada, inexpertos en asuntos de guerra inventaron movimientos por amor a la patria y expulsaron a los intrusos, aunque después nadie le diera las gracias.

Si usted llega a Chachapoyas escuchará el solemne canto de los vencedores “….la ciudad apacible a su turno/ su tributo de gloria rindió…”. Entenderá entonces por qué la capital de Amazonas ostenta el título de Fidelísima y por qué cada 6 de junio hay desfile y baile sobre el histórico suelo.

Llena de balcones

La ciudad está llena de balcones coloniales. Solo cuando algún evento importante transcurre en la calle descubrirá a los lugareños apostados en ellos. Los techos de tejas, esos portones de madera y las enormes paredes de adobe le dejarán sensaciones diversas.

Haga  suyo el parque Belén. Allí hay dos iglesias. De seguro llamará su atención la que ha sido bautizada como Buena Muerte y enseguida empezará a preguntarse sobre la existencia al continuar su camino por el jirón Unión rumbo al Cementerio. Entre Ángeles de mármol, cruces y lápidas, le hablarán del Señor de la Contricción. Dicen que en épocas de sequía abandona  la capilla y los fieles recién lo encuentran cuando comienza la lluvia. Chachapoyas parece haber sido edificada a la manera de una gran vivienda. Usted estaría ahora en el segundo piso y si quiere proseguir con el recorrido baje lentamente.

Senderos de Hechizo

Bordeando la primera esquina habrá alcanzado la Plaza de Armas, donde los taxistas abundan y una antigua pileta recuerda que un error en el envío la trajo a la ciudad, fundada en 1538 por Alonso de Alvarado y denominada en esa época San Juan de la Frontera.

Camine alrededor del parque repitiendo el ritual nocturno de los jóvenes. Vaya luego a la casa de uno de los más grandes próceres de nuestra independencia, don Toribio Rodríguez de Mendoza. Al salir querrá comentar un poco y puede ser buena idea irse a tomar un café acompañado de un juane de gallina, delicioso,  en el Terra Mía, donde Liliana o Luzanatti lo atenderán de maravilla.

Plazuela de la Independencia o Burgos.

Cuando termine descanse unos minutos y continúe por el jirón Ayacucho rumbo al Cerro Colorado, una impresionante creación de la naturaleza, llena de greda o arcilla casi roja. Le provocará palpar el barro y moldearlo ente sus dedos, pero eso hágalo después de haber llegado al Pozo de Yana Yacu (aguas negras).

Por allí estuvo Santo Toribio de Mogrovejo y cuentan que el atrevido forastero que beba ese líquido vital quedará prendado locamente de alguna lugareña. Escuche a la gente: son amables y conversadores.

Le mencionarán a la bellísima Ángela Sabarbeín, quien desapareció misteriosamente en la cima del Luya Urco. Dicen que está cautiva y no puede escapar, pues necesita un recién nacido o un cordero para romper el hechizo.

Todas las noches desciende a través de las rocas y el suelo se cubre de oro ante su paso.

Olor a Pan Caliente

Visite también el Museo Etnográfico de Santa Ana, construido sobre el primer recinto cristiano que se erigió en Chachapoyas y donde con devoción se festejaba a San Juan de los Indios. Cerca de allí está  el Santuario de la Virgen Asunta, patrona de la ciudad, pero obviamente la mejor época para verla paseando por las calles es en agosto, cuando celebra su fiesta patronal.

La patrona de Chachapoyas es la Virgen Asunta.

Al caer la tarde respirará un olorcito a pan caliente. Le recomendamos visitar la Panadería Lourdes. Don Ramón Salazar usa el horno de barro que arde a base de leña: “eso le da buen sabor”, refiere, y su esposa Rosa Serván cuenta que su madre amasaba en grandes bateas y los panes iban al horno de frente, sin necesidad de latas. Al hornearse eran sacados con shiwinas (palitos con ganchos) y debían utilizar mantel para quitar las cenizas del preparado.

Panes diversos y deliciosos.

Hay diversidad de panes. La cemita tiene un sabor casi dulzón, el mollete es en forma de ataúd  y no solo se consume en el día de los muertos, el pan cumpado o arriñonado posee abundante manteca de chancho y el murón luce una “e” corrida en la superficie. Si quiere más, escoja pan de yema, de choclo, tortitas, rosquitas de harina, sal y azúcar.

Don Anaximandro y su familia dedicados a la artesanía.

Facebook

Twitter

YouTube