Cañete, a un paso de Lima

No podría decirle cuantas razones hay para darse una vuelta por Cañete. Solo le diré que si va, de hecho que volverá más feliz y con ganas de contar la experiencia. Si se anima, está muy cerca de Lima y hay movilidad diaria y a cualquier hora. Es cuestión de decidirse. A Cañete se llega muy rápido y un fin Más…

  • No podría decirle cuantas razones hay para darse una vuelta por Cañete. Solo le diré que si va, de hecho que volverá más feliz y con ganas de contar la experiencia. Si se anima, está muy cerca de Lima y hay movilidad diaria y a cualquier hora. Es cuestión de decidirse.

A Cañete se llega muy rápido y un fin de semana bastará para desplazarte y respirar un aire distinto, manejar bicicleta, caminar, conversar, relajarte y de hecho comer bien. Si se trata de cuestiones culinarias, te recomendamos algunas opciones (ojo, no son las únicas).

TALENTO. Iris Solano y sus saberes culinarios.

En San Vicente, que es capital de la provincia, tienes que conocer a Iris Solano y visitarla en su restaurante La Plaza Restaurante, que como su nombre lo dice, está ubicado en la misma plaza. Es una conocedora, su carta es bastante nutrida y ofrece los clásicos platos criollos y la estrella, la que nunca pasa desapercibida, es definitivamente la sopa seca con carapulcra.

POTAJES. Sopa Seca, arroz atamalado, tuca.

Cuando es domingo, hay feria gastronómica o se celebra el aniversario de Cañete, ella adorna la mesa con su exquisita Tuca, un plato hecho de vísceras (aunque ahora le agrega carnecita) y sazonado con todos los tipos de cachina. Se acompaña con frijoles y con yuca, la que abunda en la zona. Este potaje es un símbolo de los afrodescendientes, pues Carmen Huapaya, a quien conocimos después en el distrito de San Luis, refiere que como los hacendados mataban el ganado y se quedaban con la carne, las vísceras (o menudencia) ni las tocaban, así que de eso las sabias manos negras crearon la tuca.

SABOR. Brindando con Carmen Huapaya.

A Carmen Huapaya puedes visitarla en su restaurante Sabor de Morenas, en San Luis de Cañete. Es una mujer espectacular y talentosa. Conoce al detalle la historia culinaria y además tiene una sazón para chuparse los dedos. De su cocina salen todo tipo de potajes y si hay un evento importante, sería bueno disfrutar de su arroz atamalado y de los frijoles negros, que aunque se usan poco, ella intenta prepararlos porque son más deliciosos. De todas formas, es bueno atender sus sugerencias e ir a lo seguro. Coma lo que coma de hecho que le encantará.

Un dulcecito

Cañete es una tierra de dulces, cómo no mencionar a doña Esperanza Ponce de San Vicente de Cañete,  y sus exquisitos camotillos: dos hojarascas pegadas por un dulce suave hecho a base de camote, el que generosamente les da la tierra. Tiene en el oficio varios años y a pesar de su edad, aún sigue dirigiendo a la familia que continúa con la tradición y el negocio.

PASTELILLOS. Antes de ir a la sartén.

Doña Teresa Arizaga es experta en el pastelillo, el cual consiste en mezclar el zapallo y el camote cocidos,  hasta convertirlos en puré. Luego, por porciones, va rellenando de dulce de camote y les da una forma particular que adoptan textura y color en la sartén.

Su hermana, Alicia Arizaga, posee también el talento dulcero, pero ella está enfocada en el frejol colao, ese dulce de frejol que se cuela y suele ser muy conocido. Cuando haga la visita no olvide preguntar por ella, pues en la casa no le perdonarán sino regresa con un pote de este dulce.

TRADICION. Doña Noelia y sus quesitos de manjar blanco.

Doña Noelia Lara, al igual que las hermanas Arizaga, vive en San Luis. Ella comenta que la herencia viene de su abuela, de hace como 100 años más o menos. Mirando aprendió a preparar los quesitos de manjar blanco y hasta ahora la buscan en su vivienda de la Calle Comercio para adquirirlos, porque ha sido tajante: “si vienes a Cañete y no pruebas los quesitos de manjar, es como si no hubieses venido”.

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