Barro, transforma y alimenta

Saberes

Las huanquinas son alfareras natas. Desde antiguas épocas hacen ollas de barro y son parte de la tradición de la región Amazonas.

  • Las huanquinas son alfareras natas. Desde antiguas épocas hacen ollas de barro y son parte de la tradición de la región Amazonas.
  • En la actualidad combinan sus trabajos tradicionales con las innovaciones para ingresar a un mercado. La cerámica de Huancas es Patrimonio Cultural de la Nación

Veo a doña Clotilde rallando la yuca y quiero retratarla así, perfecta, natural, con su pañuelo en la cabeza, su blusa amarilla estridente, su pollera. La veo después moldeando la arcilla y le pregunto sobre cómo empezó a fabricar tantas ollas y a unirlas, en bloques de 20 ó 30 para  llevarlas a la espalda a tantos lugares alejados, sin movilidad, a pie calato,  con piel curtida y sin reclamos. Doña Clotilde Alva es una maestra artesana del distrito de Huancas, en Amazonas. Una mujer sencilla que sigue los dictados de la luna y el saber que aprendió desde muy chica,  cuando no podía imaginar que viviría tantos años  aferrada a un oficio, que recién hoy, le está dando reconocimiento y algo de dinero.

Artesanal. Mantienen el proceso tradicional y son patrimonio.

Doña Clotilde solo sonríe, no se ha quejado nunca, menos ahora. Ahora que la cerámica de Huancas ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación y ha ingresado a la oficialidad como una propuesta tradicional y distinta, auténtica. Como para sentirnos orgullosos, como para regatear menos y pagar por los detalles y creencias, por el pasado y el presente, por el empeño de unos y otros, por el optimismo,  por la dedicación de Buenaventura y Lucinda, por la asociatividad, por  la visión, por las nuevas propuestas. Porque las ollas y chochos, las macetas y peroles, han dado paso a candelabros y alcancías, a purumachos bien delineados, a veleros,  a diversidad de creaciones que aspiran ampliar el mercado y ganar, ganar algo más que buen cariño.

Comunidad. Trabajan el barro y arman la olla detalle a detalle.

Las mujeres, como Clotilde, han recuperado autoestima y se reconocen como depositarias del saber artesanal, el que viene desde antiguas épocas, el que están heredando, el que comparten ahora, el que salvaguardan a diario. En Huancas se ha marcado un antes y un después. El festejo, por la declaratoria, ha puesto en escena un festival, con exposición en vivo del proceso creativo, con gastronomía típica (tamales, cuy con papas, juanes de yuca, huarapo),  con danzas rescatadas del olvido como aquella denominada Tupamar, cuya definición popular es la siguiente: danza tupida,  danza corrida, donde los danzantes, al son de la quena, el bombo y la andara, tienen que “danzar hasta sudar como las aguas del mar”. Así cuentan, mientras aplaudimos a las huanquinas y vemos sus fotos en gigantografías, mientras todos nos volvemos expertos y amantes de esta cerámica, como suele pasar cuando algo se pone de moda o cuando el lío mediático provoca que nos pongamos, cara a cara, con una realidad desconocida y  que jamás nos hubiese llamado la atención si es que alguien no  lo incluye en el discurso público y pasa a ser una tendencia.

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