Estamos de fiesta
Déjala correr…

Escurridiza y engañosa (a veces)  el agua necesita que le enseñen cómo debe llegar a los campos, cómo debe deslizarse por la altura y  cómo  debe comportarse con la gente que cada año le celebra su fiesta. En este episodio “déjala correr…” Costumbres rinde honores a estas prácticas ancestrales que aún sobreviven y nos llenan de profunda esperanza. Comprometidos con Más…

  • Escurridiza y engañosa (a veces)  el agua necesita que le enseñen cómo debe llegar a los campos, cómo debe deslizarse por la altura y  cómo  debe comportarse con la gente que cada año le celebra su fiesta. En este episodio “déjala correr…” Costumbres rinde honores a estas prácticas ancestrales que aún sobreviven y nos llenan de profunda esperanza.
  • Comprometidos con el desarrollo y la creencia, resumimos el saber ancestral en un canal, en un baño mágico en el Tìticaca, en la historia del maíz, en una buena chicha de jora, en un grito especial para mostrar alegría, en un cerro nublado que le da la bienvenida al invierno.
  • Este mes de agosto en el que se abre la tierra y espera ser fecundada, en este mes, el más festivo de todos, iniciamos con este estreno. El martes 9 de agosto a las 10pm y el miércoles 10 de agosto a las 4pm en Costumbres vía TVPERÚ.

Tener a disposición tanta agua como para desperdiciarla, es un “lujo” que tenemos una buena parte de peruanos. Quizá tendríamos más cuidado en usarla y protegerla si de ella realmente dependiera nuestra vida, esa vida a la que aludimos cada vez que ensayamos la frase de comercial:   “el agua es vida”.  No tenemos la certeza del valor que tiene el líquido elemento, de lo vital que es para quienes viven en los bordes del país y casi siempre tienen que esperar la bondad de la naturaleza para que les regale buena lluvia (sin granizo ni furia) y sea posible cosechar con bien lo que con tanto esfuerzo se ha sembrado.

CAPACHICA. El sacerdote del agua.

El Perú es un país diverso, de colores y cosmovisiones diferentes. Hemos nacido creyendo en chullachaquis y deidades telúricas como la tierra, el cerro, los apus wamanis que saben ser generosos con quienes se acuerdan y les ofrecen opíparos banquetes en mesas llenas de claveles, unto de llama, hojas de coca, frutas y dulces. El agua es en ese Perú,  un sueño y una realidad que alivia, que alegra y llena de energía.

HUAROS. Enfloran a las cruces para regresarlas a donde llega el invierno.

El agua es en ese Perú,  un sueño y una realidad que alivia, que alegra y llena de energía. En ese Perú,  el agua es,  la patrona bendita a quien se le hace una fiesta, a la que se le enseña con cariño cómo debe escurrirse por el suelo para alcanzar los andenes y las chacras. A ella se le rinde honores en Andajes (Oyón – Lima), se limpia el canal y se le obsequia cuyes, se le habla bajito, se le canta un harawi o se le hace escuchar el clásico “ajujuy”. Por ella, en Laraos (Yauyos – Lima) compiten los Principales y el Juez de Aguas. Corren por el camino accidentado sosteniendo las callapas y la bandera. Deben llegar antes que reviente la catarata, pues si les gana, tendrán que soportar escasez y sequía. Por ella, en Andamarca (Lucanas – Ayacucho) se untan las caras con el barro fresco, el símbolo de fertilidad,  la unión del agua y la tierra. Por ella, en Huaros (Canta – Lima) bajan a sus cruces y se juntan en lo alto de la montaña para imitar a los quivios, aves sagradas de la altura que anuncian la llegada de las lluvias cantando kivió, kivió, kivió y bailando en grupo.

AMARILLO. El maíz es un producto sagrado y lo celebramos con chicha de jora.

En este episodio vemos más: empezamos la historia con un ritual sanador en el Lago Titicaca. Allí descubrimos el talento del Sacerdote del Agua. Luego quedamos a merced de los pagos y cantos, de los gritos y los detalles de una hermosa festividad dedicada al agua en el distrito de Andajes, en la sierra de Lima. Avanzamos cerro arriba y acompañamos el regreso de las cruces a sus peañas, a sus nubes y neblinas, a las primeras que anuncian el invierno, allá en Huaros, en la provincia limeña de Canta.

PROTECTOR. En pleno canal por donde el agua discurre y llega a los campos.

Buscamos un poquito de sol y hacemos una última parada en Ollantaytambo, en el Cusco. Allí con la sabiduría heredada de los incas, estas mujeres organizadas anuncian  sus creencias y saberes alrededor del maíz, ese maíz sagrado que se venera a diario en grano o en mazorca, cocido o convertido en la chicha que calma la sed de la tierra y de la gente.

DISCIPLINA. Descanso, con mishquipada y buena conversa.

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