Tonada de Fiesta

Desde Acoria, el Paraíso Perdido, les presentamos el saber y la tradición, la sacaleña y su esquema festivo, con los jarawis y el toque mágico del wamancullo o tronco base. En esta tierra que inspiró a Manuel Scorza,  festejamos al Señor de Acoria, y lo acompañamos en sus días festivos, con banda y profesión, con alfombras de flores y una Más…

  • Desde Acoria, el Paraíso Perdido, les presentamos el saber y la tradición, la sacaleña y su esquema festivo, con los jarawis y el toque mágico del wamancullo o tronco base.
  • En esta tierra que inspiró a Manuel Scorza,  festejamos al Señor de Acoria, y lo acompañamos en sus días festivos, con banda y profesión, con alfombras de flores y una bendición de las cosechas en plena puerta del Santuario.
  • Este Martes 2 de fefrero a las 10pm y el Miércoles3 de febrero a las 4pm, vía Costumbres, el Verdadero Espíritu de los Peruanos.

Acoria es uno de los pueblos más antiguos de Huancavelica, es por eso que tiene tanta importancia darse una vuelta por allí. Se habla de la presencia de Francisco Pizarro en la zona y de que fue él quien mandó a construir el Templo San Lorenzo. Todos quedan seducidos por su clima acogedor, hasta le han puesto el calificativo de La Costa de Huancavelica. Buscando recuperar la salud, es como los padres del gran escritor Manuel Scorza,  lo traen por aquí y él, con su ternura y cariño, la denomina el Paraíso Perdido, título que se ha quedado para siempre en la memoria de los acorianos.

frente a la casa de Manuel Scorza

Frente a la casa de Manuel Scorza.

En este episodio “Tonada de Fiesta” sentimos la típica melodía de la tinya y el pincullo que anuncia la sacaleña. La actividad es previa a los días centrales en honor al Señor de Acoria y aunque es una jornada intensa (cargar pesados troncos hasta el lugar donde serán rajados y convertidos en leña), el ánimo y el ritual la transforman en una gran celebración, con jarawis que animan a los varones en este duro afán de cargar. Además, entre vasijas de chicha y flores diversas, resulta todo un aprendizaje, pues los más jóvenes, en su ímpetu de probar fuerza,se ofrecen para llevar a la espalda el wamancullo o tronco madre, ese tronco base del árbol -que aseguran todos- es bien pesado.

Conversando sobre la faena del sacaleña.

Pero la sacaleña tiene mucho más, luego de descansar en los tambos, se llega a la última parada, donde se raja la leña y se la va apilando, se va formando una ruma, una ruma que el año pasado tuvo como cinco metros. A lo alto de la construcción tendrán que subir los padrinos y los mayordomos, desde allí se sigue celebrando.

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Nos conectamos más a la fiesta del Señor de Acoria (un Cristo aparecido en una roca que por más que quisieron despintarlo fue imposible), cuando llegan  la víspera y el día central, los arreglos en el Santuario del Señor, la procesión y la bendición de los productos que recién salen de las chacras.

Así se aseguran los acorianos que no haya hambre ni escasez.  Que el año sea de buenas cosechas, de tranquilidad. Terminamos el gran festejo con el cañaquinto, danzando por el pueblo, aferrados a una caña de azúcar, para decirle a todos y a todas que ha sido una buena fiesta, pero tiene que detenerse, al menos hasta que la nueva mayordomía se haga cargo de la siguiente actividad durante el carnaval.

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Escenas de Antología:

1.- Las mujeres y varones llegan el 3 de febrero a las afueras del Santuario del Señor de Acoria, con sus semillas y productos que les da la tierra, con los ingredientes básicos de su alimentación. Se acomodan en una hilera y esperan el momento a que se acerque el sacerdote y bendiga cada trigo, cada maíz, cada papa, cada pancito. Dicen que ese día, según la creencia, ha terminado el hambre.

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2.-  Apilada la leña, es costumbre que a lo alto, suban el wamancullo o tronco base. Que a él se unan  los padrinos, los mayordomos y el encargado de dirigir la construcción de la ruma. Éste entrega la pila de maderas y todos agradecen. Al final se arroja, desde arriba, caramelos y frutas para los presentes. En este episodio me verán en la cima de la ruma, aterrorizada, a pesar de que todos aseguran que nunca se cae.

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3.-  No pertenecen a esta fiesta, pero es que traerlos como emblemas de Acoria, son necesarios. Me refiero a los Negritos de Acoria, aquellos personajes que con una máscara y un ritmo envidiable veneran al Niño Jesús el 31 de diciembre y el 1 y 2 de enero. La características de los negritos acorianos es que arman pirámides humanas y quien se mantenga en lo alto, siempre campeona. Actualmente es ya Patrimonio Cultural de la Nación, pedido que se realiza en este episodio y que se hizo realidad hace poco.

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