La realidad de la tele

La realidad de la tele

En este contexto de revaloración de lo que somos, los medios de comunicación son fundamentales para hacer que esa nueva realidad del Perú se vislumbre como importante e ingrese a la agenda del poder. Si algo no se visibiliza se cree que no existe. Tal vez el mayor logro del programa Costumbres sea ese: haber hecho visible a tantos pueblos a través de su cosmovisión, de su alegría, de su fiesta.

“La fiesta es un espacio de liberación; en palabras del maestro Martín-Barbero es un espacio de recuperación de energía comunitaria, pues en la vida cotidiana los lazos sociales suelen erosionarse y la fiesta es ese tiempo en que se renueva la energía de lo colectivo, de lo comunitario, o sea, se vitaliza aún más la existencia. Se trata de fiestas que crean lazos y vínculos entre individuos que no comparten cotidianamente un mismo espacio y que tienen intereses diferentes y en otras partes”

La fiesta recuperada y puesta en pantalla ha determinado nuevos sentimientos y posibilidades. La expectativa por ser conocido se convierte en una necesidad: “Quiero que me miren y sepan quién soy”. En la actualidad una buena fiesta patronal es exitosa no solo cuando abunda la comida o llegan dos o tres bandas de músicos, sino cuando se trasmite a través de la televisión. La realidad virtual es revivir la festividad una vez más y en el mismo año. La realidad virtual es la creencia de que los televidentes que la vean se animen a viajar y el pueblo reciba más visitantes de lo acostumbrado.

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