Festival de la Chicha de Güiñapo

Si la picantería arequipeña es patrimonio cultural de la nación, hay que reconocerle a cada rato o al menos una vez al año, que su origen está en las chicherías, que su aliento es la chicha de guiñapo, tan deliciosa y espectacular.   Por eso es una gran alegría que desde hace 4 años, el primer viernes de agosto, la Más…

  • Si la picantería arequipeña es patrimonio cultural de la nación, hay que reconocerle a cada rato o al menos una vez al año, que su origen está en las chicherías, que su aliento es la chicha de guiñapo, tan deliciosa y espectacular.  
  • Por eso es una gran alegría que desde hace 4 años, el primer viernes de agosto, la Sociedad Picantera de Arequipa organice la Fiesta de la Chicha.  Un evento al aire libre y en plena plaza que junta a las picanteras con el público, nativo o extranjero, que tiene la oportunidad de saborear esta chicha de guiñapo, hecha de un maíz especial que solo crece en Arequipa.

Tanto saber que hemos sazonado con el conocimiento de Juan Guillermo Carpio, el Hijo Predilecto de Arequipa, a quien agradezco el hilván de mi relato y la alegría de su sabia compañía. Con él aprendimos sobre el origen de la picantería que está en las antiguas chicherías: “en el caso de Arequipa antes se llamaba chicherías, cosa que todavía sucede en algunos lugares del Perú. Chichería porque lo importante de la chichera y de la chichería, el establecimiento era hacer chicha y la chichera ofrecía al mismo tiempo que la chicha, unos bocaditos picantes para incitar a beber más chicha, esos venían de yapa. A fines del siglo XIX y principio del XX hubo algunas señoras chicheras cuyos bocaditos los hacían tan ricos que  la gente ya no iba solo por la chicha sino por los picantitos. Entonces estas mujeres empezaron a ser conocidas como picanteras y no solamente como chicheras”.

“Degustarla es,  un viaje hacia todo el saber, abrigado por la picantera,  quien además es tan desprendida que te lo transmite en relato y en la mezcla y la técnica de sus exquisitos preparados”

SABEDOR. El gran Juan Guillermo Carpio.

 

Porque cuando de picantería arequipeña se trata, uno hasta se vuelve poeta…

Que cariño le han puesto, qué estilo han heredado. Qué sabor. Cuando las cabecitas del camarón lo mueles en el batán con la chicha de güiñapo, lo mezclas con la cebollita cuadrada, el tomatito, el ajo doradito, el orégano, y nace ese sivinchi extraordinario, al probarlo sientes el remezón y tocas el cielo. O cuando recuerdas el pasado en la voz de doña Benita Quicaño e imaginas a la familia alrededor de los loritos o la ensalada de liqcha, y te das cuenta que has pasado la vida con mucho apuro y quieres recuperar el tiempo en este momento.

UN ÉXITO. El festival de la chicha.

 

Oh mira el revuelto de camarones, escucha a doña Angélica Aparicio cuando repara en el don culinario que tiene. Oh, fíjate en el rocoto relleno a la antigua, con su papa envuelta en queso derretido. Oh, pon atención a lo que dice Gladys Ballón cuando recuerda a su madre, a la gran Lucila Salas. Oh, anda donde José Díaz y prueba el chuño negro molido o esos sesos hervidos o quizá el caldo de bofe que muchos buscan. Oh, inventa una conversación con Saida Villanueva y reconoce su fortaleza y buen humor, su gran habilidad para preparar la chicha y pagar a la tierra antes de disfrutarla. Oh, dale a Mónica el mocontullo y que te diga por qué Arequipa era la ciudad Mocontullopolis: “el mocontullo es el hueso de la cadera o de la rodilla que siempre tenga tuétano, las mamás solían hacharlo en el tronco hasta partirlo y lo salaban a diario, hasta deshidratarlo. Esto se usa para los chupes, para los guisos es algo increíble. Había un dicho anterior, hace muchos años que se decía: Andá donde la comadre para misquirichiri el Mocontullo, eso quiere decir que tú tenías que ir donde la vecina o donde la comadre de tu mamá para que te preste el mocontullo para que hagas tu chupe, para que hagas tus guisos”.

fa Sociedad Picantera de Arequipa

Facebook

Twitter

YouTube